Tenue la luz, viciado el aire.
Arabescos de humo de sahumerios adornaban la sala vacía.
Un tic tac hipnótico anunciaba la próxima llegada del hombre ajeno a la cena absurda
Absurda porque de tres objetivos posibles no cumpliría con ninguno, no seria reconfortante el alimento, ya que el seguramente ya habría cenado con su esposa como hacia últimamente desde “la noticia”, la charla no seria amena, ya que todo tópico de conversación derivaba en inseguridades que me retiraban de mi papel de mujer segura y superada, independiente, ahora no había palabra que no pusiera en evidencia que era esclava absoluta de su sombra y su estado de animo, y definitivamente no lo llevaría a mi cama, ni la cena, ni los sahumerios, ni el buen vino. Nada lo llevaría a mi cama, ya que desde “la noticia” era obvio que solo me visitaba por temor a que lo delatara con su esposa y prefería por lejos dormir en su compañía.
Y yo prendo otro cigarrillo, a sabiendas que le molesta, ya imagino la mueca de desagrado en su cara al entrar a mi departamento y verse golpeado por el olor a tabaco acumulado desde la tarde. Desde que llamo para decirme que venia, luego de 5 llamados míos e incontables mensajes de texto… rogando, como una idiota.
Donde quedo la mujer que le cancelaba citas solo para verlo suplicar?
A cuantos pasos de aquella noche de bar donde lo conocí me perdí a mi misma?
Será, talvez, un castigo por regocijarme en la desesperación de su mujer al ver que lo perdía, En su voz quebrada al atender el teléfono toparse con mi silencio y suponer, asumir, SABER, que era “la otra” quien llamaba? Tal vez será por robármelo de las fiestas familiares, o por acapararlo en las vacaciones, o por suponer que lo años, a diferencia de la esposa, no me afectaban.
Ilusa yo!
Nunca envidie su lugar, cuidando a los chicos, barriendo la entrada, mal peinada en las fiestas de negocios. No, nunca envidie su lugar, con ella descarga su frustración, conmigo disfruta sus éxitos.
Nunca quise que un anillo me apriete el dedo, siempre me resulto tan… asfixiante!
Admito que fue ingenuo suponer que duraría para siempre, las cenas, los viajes, los mimos materiales. Es cierto que alguna vez envidie las fotos del despacho, y me pregunte mas de una noche si además de los niños lo ataba a ella algo mas, que era lo que ella le daba?
Abriría una ventana para despejar el humo de mi cigarro, pero el frío me supera, y se que no va a abrazarme aunque entre en estado de hipotermia frente a sus ojos. Nunca le gusto mucho abrazarme…
El timbre me indica que esta en la puerta, de todos modos reconocí sus pasos desde que bajo del ascensor, lentos por el pasillo, como retrasando el encuentro, dos minutos dubitativo frente a mi Dpto., dos minutos enteros antes de tocar la puerta, con sus crueles tic tac de reloj eternos. Me asusta pensar que todo el tiempo estuve equivocada, solía pensar que estaba conmigo por mi apariencia, pero considerando que esta no se ha inmutado y el único cambio en mi persona es el deterioro de mi seguridad y autoestima me temo que en realidad me quiso por mi personalidad, entonces talvez el me conocía, entonces si fuera así me conoce aun, y sabe que sufro, y no le interesa, es acaso la felicidad de ella tanto mas importante que la mía?
Le abro sonriente, tratando de esconder mis sentimientos, la mueca imaginada desfigura su rostro mostrando un total desagrado sobre mis hábitos viciosos. Lo cual antes no me hubiera importado ahora me hiere como si me clavase una lanza en medio del pecho y revolviera para extraer mis órganos en forma liquida.
Me desconcierta el que no tire su saco en el sofá, comprendo que significa que ya no considera este lugar, mi lugar, que supo ser NUESTRO lugar, como suyo.
Maldito protocolo para terminar las relaciones extra maritales.
Que necesidad hay de fingir falta de confianza con quien has dormido durante mas de tres años?
La desesperanza se hace visible en mi rostro, yo creía, esperaba, que solo fuera una crisis, pero ahora lo se, es definitivo, el lo nota, intento disimular el dolor de mi alma con otra sonrisa fingida, no lo logro, pero ya no me interesa tanto lograrlo.
Mientras tomo su abrigo para depositarlo en el perchero recapacito “debo salir airosa de esto, no puedo permitirle verme derrotada”
Así que en los segundos que conlleva darse media vuelta recupero mi sonrisa triunfal y lo invito a sentarse.
Ahora asumo el papel de una mujer de negocios. Desde este momento en adelante la cena es para mi nada mas que la gestación de un divorcio, soy abogada y jueza de mis intereses personales, excluyendo el corazón de todo evento a tomar paso en esta noche, fría y larga noche.
Fría porque me voy a dormir sola y ahora ya sin siquiera la esperanza de que vuelva al lecho algún día. Larga porque entre su amabilidad fingida, mi corazón idiota y su maldito olor ((imaginario seguro)) en mi almohada se que no terminara ni aunque amanezca un millón de veces ni me tome todo el tequila del anaquel izquierdo de la cocina.
Charla banal de por medio, me sugiere que se ira de vacaciones, que estará trabajando mucho, que los compromisos laborales no le dejan tiempo “ni de respirar”. -JA, me crees idiota?-Pienso
Traduzco en mi mente sus palabras: “no-tengo-tiempo-para vos- NO-QUIERO-TENER-TIEMPO-PARA-VOS”
Sonrío, asiento, me muestro excesivamente comprensiva, no caigo en la bajeza de inventarme compromisos, yo dormiré con desolación esta y otras noches, pero quiero pensar que al menos el cenara con culpa mañana.
Insinúo que quiero vender el departamento, probar aires nuevos, la media sonrisa de complicidad en su rostro me comunica que comprende que lo que quise decir es: “ vos me dejas, pero yo no me quedo en la calle, todo lo que me diste es mio, hasta el ultimo adornito mediocre que adorna MI (una vez nuestro) salon”
La charla continua, dejando entrever que el esperaba esta reacción de mi parte, como una idiota me alegro de poder facilitarle las cosas.
No llegamos al postre que anuncia su deseo de retirarse, convenimos en que los papeles del dpto estarán listos para el lunes, amablemente me ofrece (según el pensando en mi comodidad) acercármelos con un cadete, entiendo perfectamente que no quiere que me acerque a su oficina.
Accedo, me levanto cordialmente para buscar su abrigo, se disculpa para pasar al toalet antes de irse, se que va a inspeccionar su imagen en el espejo para borrar todo rastro de la visita, manchas de vino, algún brillo que se desprendiera de mi maquillaje al saludarme, me alegra internamente saber que no podrá quitarse el olor a cigarrillos y sahumerios y deberá cambiarse antes de entrar a su casa, un arrebato de infantilismo me insta a colocar algún aro o anillo en el bolsillo de su saco. Pero al mismo tiempo recapacito en que eso podría afectar los tramites del departamento y no quiero arriesgar el consuelo monetario que me queda de su partida.
Tengo un flash back, veo su rostro hundido en la oscuridad de mi habitación, sentado en la cama apurándose en vestirse para regresar con su mujer, veo sus labios moviéndose y explicando “la noticia”, pero no oigo sonido alguno.
Recuerdo nuevamente la pregunta que durante tres años taladro mi cerebro “es por los hijos que vuelve a ella? Habrá algo mas?” Ahora ella le Daria un nuevo heredero al apellido, y el volvería a su lado, podría suponer toda la vida que si, que era solo por eso, pero ya nunca sabría la verdad.
Se me humedecen los ojos al pensar en sus declaraciones, en las veces que me juro que su matrimonio estaba muerto, que se quejo de la falta de atractivos de su esposa, de lo odiosa que encontraba su personalidad, de lo infeliz que era en ese matrimonio.
Pienso si realmente aquel viaje a Buzios lo hizo solo, y yo que tan confiada ni me moleste en averiguar si su esposa estaba en la cuidad, pienso en las manchas de rimel de sus camisas que no eran mías, ese rosa opaco, insulso, que me negué a mi misma haber visto en los labios de su esposa, pienso en las fiestas a las que no me llevo por llevarla, en el aumento de fotos familiares en el despacho, en las llamadas de su esposa cuando estaba conmigo. Y pensar que yo me reía suponiéndola desesperada por rescatar a su marido de los brazos de la amante, y nunca vi que no era mas que demarcación de su propiedad privada.
Recuerdo los breves momentos en los que me vi por encima de ella, cuando fui la mujer principal en su vida, relegándola a las sombras. En lo ingenua que fui al no darme cuenta que poco a poco ella recobraba su lugar privilegiado, y me obligaba a escabullirme en el más absoluto secreto para robar un beso de su boca. No entiendo como no vi venir este desenlace.
Como no pude comprender que estaba siendo relegada a la clandestinidad de nuevo, como permití que mi altanería me mintiera que era imposible que la esposa también resultase tan tentadora como la amante, que al fin de cuentas ella también es mujer y sabe como manejar a un hombre, que ella contaba con las cenizas de un amor para reavivar el fuego, y tenia de su lado años de conocerlo en el mas completo detalle.
Jamás imagine que ella podría superarme, porque nunca comprendí que no había logrado nada.
Aclaro, por las dudas, que es solo un cuento. Jamas me rebaje a ese papel, solo quise por una noche imaginar que se sentia, y escribirlo.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario