lunes, 15 de agosto de 2011

Insomnio, migraña y letras

Después de una larga noche sin conciliar el sueño concluyo que: estoy esperando al príncipe del cuento. Si si, tal cual lo escribo.

Estoy esperando que llegue el loco, todo rocanroll, con toda su paciencia, con todo su romance (si, porque ahora me di cuenta de repente que me gusta esa gilada), con la guitarrita al hombro y un kit de compatibilidades para con mi persona, y por supuesto la única y tan buscada copia de "como mantener a Luzbelita en el nivel de psicosis mas bajo posible".


Clarooo obvio que no espero que llegue leyéndome poemas de Vicente Huidobro, ni mucho menos con un cactus de regalo. Y que soy conciente, de más, que por más ideal que pudiera ser mi propia pelotudes cósmica me llevaría innegablemente a alejarme del tipo, y entonces pediría: hombre impaciente, anti-romance, propenso a hartarse de mi con desconocimiento total de la cultura rocker.


No se llama histeria, se llama “defensa desesperada a nivel subconsciente del estado de soltería a causa de la imposibilidad latente de recuperación emocional causada por pelotudos galopantes que se comieron mis años de inocencia amorosa dejando aquí ante nos nada mas que una carcasa inútil vacía de sentimientos distintos del miedo y la amargura” Tambien se le podria decir “acto reflejo de defensa emotiva” o “estupida negacion a enfrentar mis conflictos emocionales refugiándome asi en una soledad inútil carente de sentido” Hoy por hoy creo que se llama más “Insomnio, migraña y letras”

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